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(Entrevista de 2010)

La Sábana Santa de Turín, que no deja indiferente a nadie, fue el centro de la exposición que acogió la sevillana Iglesia de San Martín el pasado mes de enero: “El enigma de la Sábana Santa de Turín”. Organizada bajo el marco del bicentenario de la Virgen del Buen Fin y con la colaboración de la Hermandad de la Sagrada Familia, la Fundación Aguilar y Eslava de Cabra (Córdoba) y el escultor Juan Manuel Miñarro, miembro del Centro Español de Sindonología, esta exposición realiza un recorrido a través de la historia de la Síndone, no solo con textos e imágenes, sino también con reproducciones a escala y obras ilustrativas del propio Miñarro.

La parte inicial de la exposición se centra en la divulgación de la historia de la Sábana, con un recorrido desde el entorno donde se encuentra, sus diferentes viajes conocidos y las características del lienzo, describiendo además cada una de las pruebas científicas que se le han realizado, entre ellas la más conocida, la datación por Carbono 14.

Juan Manuel Miñarro, maestro escultor sevillano, catedrático de la Facultad de Bellas Artes y miembro del Centro Español de Sindonología, nos adentra en este fascinante enigma.

¿Cómo surgió la idea de organizar una exposición en la Iglesia de San Martín, a raíz de la actualidad de la misma debido a la Ostensión 2010?

-Lógicamente, tiene influencia el hecho de que el 2010 sea el año de la Ostensión, que será recordada hasta la próxima, porque no se realizan periódicamente ni en espacios cortos de tiempo. Pero lo más importante es el objetivo que nos planteamos de divulgación a través de exposiciones itinerantes. Fue hace unos años, cuando surgió el proyecto de hacer  el Museo de la Sábana Santa y de la Pasión en Cabra (Córdoba), auspiciado todo esto por la Fundación Aguilar y Eslava y el apoyo del Centro Español de Sindonología y su delegación andaluza. A partir del año 2002 iniciamos con la primera exposición, “El hombre de la Síndone”, el boceto de las futuras. La exposición ha ido creciendo con los años, itinerando por Andalucía e incluso fuera, como por ejemplo en el año 2006 que estuvo en Valencia. A la vez que ha crecido en contenido, también ha crecido en aceptación y quizá el aspecto que más haya interesado al público han sido las recreaciones tridimensionales que hemos hecho de la Sábana Santa de Turín. En los dos últimos años hemos incorporado el Sudario de Oviedo como un referente material interesante a la hora de hacer estudios comparativos entre ambas reliquias. Es un hecho que para las hermandades, la exposición puede llegar a ser un interesante foro de debate y de propagación de lo que realmente es la Síndone y de sus aspectos más serios. Lo que nos interesa en la exposición es poner todo lo que se sabe de la Síndone a nivel de estudios importantes, sustentado por unos facsímiles de calidad donde el espectador puede contemplar la Sábana, ya que en ningún libro podrán encontrar una fotografía tamaño natural que les haga ver realmente ante qué estamos: tejido, imagen, impronta, manchas, huellas de fluidos, etc., además de un espacio temático donde recreamos corona de espinas, clavos…tantos artilugios que se describen en las Escrituras… y el hecho de que se hagan tangibles es importante. Estas ilustraciones son las que hacen que el público disfrute.

¿Cree que es la fe la que mueve al público a acudir a este tipo de exposiciones o por el contrario sería el escepticismo hacia la Síndone?

-En la Síndone se da de todo. Como enigma que es, se da el vínculo que produce la duda, que es mucho más fuerte que el de la certeza. Hay quien se acerca por su fe, porque podría tratarse del lienzo que envolvió a Jesús de Nazaret y hay quien simplemente lo hace por mera curiosidad, por ver qué es exactamente. Es un público variopinto y de ideologías totalmente diversas. Y el que se acerque a la exposición con una ideología preconcebida o buscando una visión parcial de los aspectos que de la Síndone se desprenden, se equivoca. No se le puede negar la faceta religiosa que lógicamente tiene y el hecho de exponer en una Iglesia ya le da una visión mediática que potencia este aspecto. No es un marco cualquiera. Estamos hablando de un marco con altares, con luz de Iglesia, con reflexiones, simbología y carga de sentimientos, los inconvenientes que posee el exponer en una Iglesia. Yo, de hecho, no soy muy partidario de realizar las exposiciones de la Síndone en Iglesias. La exposición ha estado más veces en salas de exposiciones que en templos, aunque la más grande se hará el año que viene en la Catedral de Málaga, en la que incluso haremos la reproducción de un sepulcro. Cuando se acude a una exposición como ésta yo recomiendo que se vaya con una visión amplia y abierta, porque cuando sales siempre flota esa pregunta en el aire: ¿Quién es? Sabemos cómo era el hombre de la Síndone, pero no quién era.

Como puede verse en la exposición, ha realizado figuras basadas en el hombre de la Síndone.¿Qué sabemos de él a día de hoy?

-Conocemos muchísimos datos, sobre todo médico-legales, de la antropología física y de la antropología forense. La tradición dice que la Sábana perteneció a un hombre ajusticiado y los datos que tenemos avalan este hecho. La Sábana fue utilizada como paño mortuorio. Fue usada por alguien plagado de estigmas, heridas y marcas muy propias de instrumentos romanos como el flagrum taxilatum. El hombre fue coronado de espinas y posee heridas en los pies y en las muñecas que nos hablan de un crucificado, con clavos de unos 14 mm . Su costado fue atravesado por una lanza, lanza con características perfectamente atribuibles a las lanzas que utilizaban los romanos. Todo esto está perfectamente narrado en la Síndone. Con respecto a la sangre, se determinó en los 80 que nos encontramos ante sangre humana, sangre completa. Hay sangre venosa, sangre arterial, sangre vital y sangre cadavérica, con un grupo sanguíneo concreto, el AB, grupo muy característico de poblaciones palestinas y hebreas y muy poco característico en poblaciones europeas. Alrededor de cada reguero de sangre hay unos halos que solo se visualizan con luz ultravioleta y que pueden identificarse perfectamente con el suero sanguíneo. Todos estos detalles dan una realidad científica palpable. Además vemos perfectamente que envolvió un cadáver. Se ve el rigor mortis. Y con todos los estudios y las pruebas que se han realizado, no se ha podido determinar cómo surgió la impronta. Parece ser que es una alteración química del lino, pero no se sabe qué pudo provocar esos pequeños cambios de coloración que forman la imagen. Con los restituidores de imagen se obtiene una imagen tridimensional perfectamente coherente con la morfología y la arquitectura de un cuerpo humano, sin desviaciones y sin errores. El gran problema de la Sábana Santa es la impronta. El tejido está ya suficientemente estudiado, pero la impronta es lo que complica todos los aspectos de la Sábana. Si no la tuviera, nadie ensayaría ninguna fantasía sobre cómo se pudo originar. Ni se podría decir que fue una protofotografía, ni se podría decir que fue obra de un pintor medieval extraño y misterioso que en aquella época esgrimía unos conocimientos que no estaban al nivel de la cultura de la Edad Media, en todos los aspectos. En los representativos por supuesto, puesto que no hay ninguna iconografía que nos revele a un Cristo desnudo entre el siglo XIII y el siglo XIV, y no hay ninguna iconografía que nos revele una exactitud anatómica a la hora de representar la crucifixión, y menos en la Edad Media, en la que no había un conocimiento de la circulación de la sangre, y sin embargo en la Sábana hay sangre arterial y venosa.
Todo esto es lo que da lugar a que estemos ante un enigma.¿Cuándo nació su interés por el lienzo? ¿Cómo se hizo miembro del Centro Español de Sindonología?

-La Sábana Santa me había interesado desde siempre, porque a mi padre le encantaba todo lo relacionado con lo paranormal, los OVNIs, lo misterioso. Todos en mayor o menor medida tenemos una inquietud hacia este tipo de cuestiones. Como la Síndone era un enigma que daba lugar a muchas publicaciones, siempre me había interesado, pero desde la barrera, no en el ruedo. A partir del año 2000, saltó a los medios de comunicación la noticia de que un grupo de científicos de la Universidad de Manchester había realizado, utilizando unos cráneos de varones de una necrópolis del siglo I en Jerusalén, un retrato que con toda probabilidad sería lo más parecido a Jesús de Nazaret. Aquello me pareció una aberración tremenda. Me revelé contra aquello porque me pareció una falta de objetividad científica, mostrando solamente una parte de la verdad. Usaron cráneos e iconos tomados de sinagogas del siglo I y III (no les interesaban los posteriores), limitando la búsqueda para que no les apareciera ningún icono molesto. Por eso decidí empezar a trabajar sobre la Sábana Santa reuniendo información de calidad y poniéndome en contacto con el Centro Español de Sindonología, para hacer un primer retrato. Recibí el apoyo de mi discípulo Daniel Guzmán, que precisamente era y es el presidente de la Fundación Aguilar y Eslava, para hacer estudios y exposiciones poniendo de manifiesto estos errores tan tremendos de la Universidad de Manchester y me hice socio del Centro Español de Sindonología. En mayo de 2006 hicimos una exposición itinerante en Valencia y me propuso Guillermo Heras, jefe de investigación, que formara parte del equipo. Me pareció una proposición ilusionante y muy motivadora. A partir de ese momento me integré en el equipo y una de las primeras actividades fue que me explicaran lo que era el Sudario de Oviedo. De esta forma empezamos a profundizar en la comparación Sudario-Síndone, uno de los estudios más actuales y de los que más luz puede arrojar sobre el enigma. Son las líneas de investigación, que según mi parecer van a dar resultados de aquí a unos años.

A día de hoy, ¿Qué opinión tiene el Centro Español de Sindonología acerca de la relación entre la Sábana Santa y Jesús de Nazaret?

-Nosotros nos dedicamos a estudiar y divulgar todo lo que tenga que ver con la Sábana Santa, pero aumentamos los elementos de comparación, ya que estudiamos también el Santo Cáliz, el Sudario de Oviedo, las túnicas sagradas, e incluso los milagros eucarísticos. Con estas comparaciones aumenta el número de probabilidades científicas de que estos objetos materiales sean huellas materiales de alguien que vivió. A Jesús no se le pueden negar sus huellas históricas. Nosotros nos dedicamos a la investigación del Jesús histórico y lo hacemos estudiando objetos, pero nuestro fin no son los objetos en sí. Son los medios. Medios que nos dan datos valiosos cuando son auténticos, por eso los más interesados en saber si son reliquias auténticas o no, somos nosotros. No queremos convencer a nadie de que la Sábana Santa es auténtica. Nosotros lo que queremos es saber lo que es realmente. Hasta ahora no hemos tenido una respuesta, por eso seguimos estudiándola.

¿Además del Carbono 14, existe otro medio de datación de la antigüedad que pueda resultar irrefutable?

-Claro. De hecho ahora hay una línea de investigación nueva: estudiar la composición química del lino. Sabemos que en el lino hay una serie de elementos que tienen un proceso de degradación, por ejemplo, la lignina, cuyo residuo es la vanilina. Un lino que sea muy antiguo, ha tenido ya que desintegrar toda la vanilina. En muestras de la Síndone del año 78 el nivel de vanilina de los tejidos es 0. Por lo tanto tiene una historia anterior a la datación por Carbono 14 y a la Edad Media. Eso es claro. Otra línea de investigación es a partir de la celulosa del lino y también se puede establecer un comportamiento de las moléculas según la edad que tengan los materiales. Todo esto se está haciendo porque el Carbono 14 no es el método más idóneo para este tipo de análisis. Para poder obtener de manera objetiva y fiable la historia carbonosa de un objeto, es necesario que ese objeto haya estado enterrado a una profundidad determinada, que no haya tenido contacto con agua subterránea, que no haya sido expuesto a los rayos solares, etc. Por tanto no es viable que se realice la prueba otra vez, ya que vamos a fracasar.

¿Qué supone la Síndone para la Iglesia?

-La Iglesia ha demostrado siempre una postura clara acerca de que la Síndone no puede ser dogma de fe. Para la Iglesia es un icono venerable, que da una información muy valiosa sobre las Escrituras. Algunos miembros la consideran un complemento de los Evangelios, el quinto evangelio, pero no quieren que sea dogma de fe, en principio porque según los Evangelios, Jesús resucitó y lo que se ve en la Síndone es un muerto, un hombre muerto. Incluso para muchos cardenales es una patraña, es falsa. Juan Pablo II instó a que la ciencia la estudiara desde el respeto y a que la Iglesia lo permitiera, pero precisamente, lo que no se tuvo es respeto al realizar los análisis en 1988.

¿Tras toda la historia de la Síndone y lo que esta entraña, piensa que ya se trata de una cuestión de fe y que nunca podrá esclarecerse todo lo relativo a ella?

-A veces me entra una angustia tremenda, porque parece que cuanto más datos vamos conociendo, más nos metemos en un túnel del que no vamos a salir, porque no vamos a poder encontrar datos que complementen más las cosas. A no ser que se produzca un hallazgo extraordinario, como un fragmento de ADN mitocondrial en el Sudario que relacione ambos objetos. Eso multiplicaría por mil las probabilidades de que fuera de Jesús de Nazaret. No pretendemos extender fe. La fe es de cada persona, nosotros extendemos conocimiento, pero la fe es voluntad de cada uno, por eso lo que es realmente la Síndone, es cuestión de cada persona, igual que la fe.

¿Para usted, Juan Manuel, qué significa la Sábana Santa?

-Una provocación enorme, que me suscita más dudas que certezas. Pero mi misión en el Centro Español de Sindonología es limitada. Cuando termine de realizar las versiones del hombre de la Síndone, mi misión habrá terminado, entonces me dedicaré a seguir observando los estudios y las conclusiones a las que se vayan llegando. No puedo seguir hasta el infinito. Llegaremos a una convención tridimensional escultórica que represente con toda la realidad posible desde el punto de vista de la medicina forense los hechos que están en la Síndone y se acabó. Será lo más parecido al cadáver de referencia, puesto que no hay cadáver de referencia alguno, solo los datos que nos aporta la Síndone en sí. Ahora el gran trabajo lo tienen los químicos y los físicos.

 

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