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En noviembre de 2013 tuve la oportunidad de ejercer de presentadora de uno de mis escritores favoritos: Mariano Fernández Urresti. Para los seguidores de este blog es un nombre conocido y querido, pues he vertido en este rincón muchos de los grandes momentos que el autor me ha regalado gracias a obras como Las Violetas del Círculo Sherlock, El Talismán de Raziel o La Conexión Buonarroti, entre otras.Su última novela, La Tumba de Verne, le ha llevado hasta la ciudad extremeña de Plasencia para hablar de uno de los escritores más apasionantes y desconocidos que han existido: Julio Verne.

Durante la presentación de Mariano, destaqué la primera vez que leí su nombre impreso en la portada de un libro. Yo era estudiante de Periodismo en Sevilla y estaba paseando por Plaza Nueva, recorriendo su Feria del Libro y adquiriendo algún ejemplar interesante. Aquella tarde encontré un libro titulado: Colón, el almirante sin rostro. Lo había escrito Mariano Fernández Urresti, un autor al que fui admirando con cada página de aquella obra en la que descubrí una historia fascinante narrada con un lenguaje tan sencillo y cercano que era imposible no entender cada concepto que el escritor pretendía transmitir y abanderar. Así fue como comencé a leer sus obras y a conocer a Mariano, al consultarle como fuente en algunas de mis noticias, a través de entrevistas, pero sobre todo a través de sus palabras. Para mi es un orgullo ser lectora de un escritor con mayúsculas y mejor persona.

La Tumba de Verne, Mariano Fernández Urresti

Aquel día también quise destacar la acertada fórmula que este autor utiliza en sus obras: historias con una trama fascinante que giran en torno a la vida y los secretos de un personaje histórico famoso pero a la vez desconocido y desvirtuado. Es la mágica clave que Mariano ha usado también en su última novela, La Tumba de Verne, e igual que todas las demás, tiene una doble lectura: es una novela pero a la vez un fantástico libro de consulta sobre el personaje histórico en torno al que gira la historia, con datos rigurosos y fieles a la realidad. Aunque lo que más destaqué y agradecí durante la presentación fue el poder conocerle y disfrutar de su sabiduría, de sus consejos, un tesoro que allí, aquí y siempre tendré que agradecerle profundamente.

Presentación en Plasencia. Lourdes Gómez y Mariano Fernández Urresti

Mariano centró su conferencia en la figura de Julio Verne, un escritor tan conocido como desconocido por la sociedad. «Verne no era así, no era el escritor de novelas para niños que todos piensan. Él tenía una vida mucho más profunda», confesó durante la charla.

El famoso Verne nació en Nantes, ciudad francesa por la que pasa el río Loira, un largo río que discurre por Francia y que es navegable. Debido a su presencia, la localidad que vio crecer a Verne gozaba de gran actividad comercial y marítima. Este ambiente inspiró mucho al pequeño Julio Verne, que jugaba a ser marinero y aventurero viendo aquellos barcos y aquel ir y venir de personas y mercancías. E incluso en algunos casos de personas que eran mercancía: los esclavos. Mariano recordó que en la época de Verne existía esta triste lacra de nuestra historia.

Ya de mayor, Verne mantuvo su pasión por la navegación. «Viajó mucho y tuvo tres yates: Saint Michel, Saint Michel II y Saint Michel III», explica el autor de La Tumba de Verne, quien también recordó el paso del misterioso escritor por Vigo: «echó amarras en Vigo, y le sirvió de inspiración ya que en Veinte mil leguas de viaje submarino se cuenta que el Capitán Nemo se aprovisionaba de oro en galeones hundidos en Vigo».

Cuando creció, Verne también fue, como muchos de nosotros, un estudiante sin blanca. Escribía a sus padres para pedirles dinero y muchas veces se lo gastaba en libros y tenía que malvivir comiendo pan con leche. Mariano también explicó que era hipocondríaco: «pensaba que cogía todas las enfermedades del mundo. Lo que sí tuvo fue una parálisis que le dejó algunas secuelas, por eso llevaba barba».

Retrato de Félix Nadar a Julio Verne

Centrándonos en su faceta de escritor, en la conferencia descubrimos la importancia que tuvo para Verne su amistad con Alejandro Dumas, autor de obras como El Conde de Montecristo o Los Tres Mosqueteros, y Alejandro Dumas hijo, quien escribiera La Dama de las Camelias. Ellos y otros escritores como George Sand, seudónimo de la escritora francesa Amandine Aurore Lucile Dupin, estaban muy vinculados a las sociedades secretas de la época, y se convirtieron en un grupo influyente en la vida de Julio Verne.

Aunque como Mariano Fernández Urresti recordó en su conferencia, Verne también pertenecía a otro club: «El club de los 11 sin mujeres. Pertenecía a un club que exaltaba la soltería y va y se casa con una viuda», recuerda el escritor. Una de sus excentricidades fue ir vestido de blanco a su boda y mandar invitaciones equivocadas a los invitados, motivo por el que muchos no pudieron estar presentes en el enlace.

Una de las personas más importantes en la vida del creador del famoso Nemo fue su editor: Jules Hetzel. Este pertenecía también al círculo de los Dumas, y fue quien le publicó su primera novela: Cinco Semanas en Globo. «Le obligaba a publicar tres novelas al año, por lo que Verne estaba todo el día escribiendo. Llegó a realizar 66 novelas en toda su vida, una salvajada», en palabras de nuestro conferenciante. Estas obras aparecían en folletines, se iban publicando por entregas, y al final del año se hacía una edición de la obra completa.

Una de sus novelas más controvertidas es París en el siglo XX, una novela que escribió en 1863 pero que no fue publicada hasta 1994. ¿Qué motivo podría haber para ocultar una obra de Verne? Fue olvidada en una caja fuerte y no fue redescubierta hasta 1989. «En esta obra se habla de cómo será parís un siglo después. En la novela Verne habla de que habrá una gran capacidad tecnológica, pero esta será inhumana, y también dice que las mujeres vestirán como hombres», explica Mariano. Estas profecías y otras que aparecen en la novela hacen pensar que Verne fue algo más que un adelantado a su tiempo: alguien que manejaba información muy precisa sobre lo que sería el futuro.

Aun así, Mariano Fernández Urresti también quiso destacar otros fallos garrafales que cometió en sus obras, como por ejemplo «no tener en cuenta la gravedad en De la Tierra a la Luna». Aun así, hay aciertos extraordinarios, como que aparezca un perro viajando al espacio -igual que la futura Laika-, que haya un telescopio que coincide en dimensiones y diámetro con el de Monte Palomar o… que la última palabra del capítulo 11 sea… ¡Apolo! Igual que el programa que más tarde llevaría al hombre a la Luna, y concretamente igual que la nave: Apolo 11.

Uno de los secretos con los que Verne jugó en sus novelas fueron los juegos de palabras. Y su inspiración venía de la mano de un escritor que conquistó a Verne pero también a Mariano Fernández Urresti: Edgar Allan Poe. Por ejemplo, «La Esfinge de los Hielos es una continuación de un relato de Poe y La Vuelta al Mundo en Ochenta Días también se inspira en un relato de Poe: Tres Domingos en una Semana», confiesa Mariano.

Como se puede observar, Verne tenía muchos secretos. «Eso de que escribía para niños era  mentira, por eso él decía que era el más incomprendido de los hombres», en palabras de Mariano Fernández Urresti. Y tiene toda la razón, pues el aventurero escritor escondía en sus relatos un significado mucho más complejo. ¿Por qué? Hay varios detalles que se expusieron en la conferencia que podrían explicarlo.

Verne pudo perfectamente pertenecer a alguna sociedad secreta que manejaba información privilegiada. «Él hace menciones específicas a masones, rosacruces e iluminatis en sus novelas, a través de los juegos de palabras», recuerda Mariano. Concretamente cobran protagonismo Los Iluminados de Baviera, una sociedad secreta en la que sus componentes, antes de morir, queman sus documentos personales. A través de grupos literarios podrían haber ido introduciendo ideas afines en la sociedad.

Mariano Fernández Urresti habló en su conferencia sobre «La Niebla», una sociedad secreta fundada en el siglo XVI por un impresor y a la que pertenecieron muchos escritores y artistas. El libro de cabecera de la sociedad habría sido El Sueño de Polifilo, una extraña y misteriosa obra en la que se han inspirado muchos autores posteriores, entre ellos Verne, a quien podría haberle servido de inspiración en Viaje al Centro de la Tierra, donde habla de una sociedad secreta formada por escritores, y también en La Vuelta al Mundo en Ochenta Días, donde el nombre del protagonista, Phielas Fogg, podría aludir a dicha sociedad: Fogg significa Niebla en inglés.

Presentación de La Tumba de Verne en Plasencia. Fotografía Lourdes Gómez

¿Y si Verne era el amanuense de este colectivo? ¿Y si Verne a través de sus obras trataba de introducir conceptos abanderados por esta sociedad? ¿Y si su misión era gritar a los cuatro vientos las bondades de la ciencia para superar el oscurantismo que la Iglesia imponía? Si nos planteáramos estas cuestiones lanzadas en alto durante la conferencia, podríamos pensar que coinciden con la trayectoria de las obras de Verne, y también con su final. «Los personajes que al principio son héroes se van convirtiendo en oscuros, se van convirtiendo en malos, como el capitán Nemo», como si lo que antes defendía con pasión le hubiera decepcionado más tarde en algún momento de su vida.

Uno de los capítulos más oscuros de la vida de Verne es el del intento de asesinato que sufrió por parte de su sobrino Gastón. Le disparó dos tiros. «Nunca se ha logrado explicar convincentemente el por qué de lo ocurrido», señala el conferenciante.

Nos podríamos preguntar, ¿Y si descubrió secretos que intentó revelar pero se lo prohibieron? ¿Y si la sociedad secreta le acabó decepcionando al igual que la ciencia y el progreso como refleja en su obra París en el siglo XX?

Lo único cierto y probable es que «siete años antes de morir diseña su propia tumba, que se tituló: Hacia la Inmortalidad y la Eterna Juventud, aunque este nombre no aparece por ningún lado en su tumba. También quema muchos de sus documentos y además escribe El Testamento de Un Excéntrico, una obra en la que diseña una oca en la que un millonario dona su fortuna al ganador de la partida, aunque al final aparece un séptimo jugador que es el propio millonario y que al final gana la partida», en palabras de nuestro escritor. Mariano también recordó que la oca es un juego en el que hay que superar la casilla de la muerte para poder ganar la partida. El premio es: la inmortalidad.

Oca de El Testamento de un Excéntrico. Fuente Wikipedia

¿Tiene todo esto que ver con su tumba y el secreto que guardó en ella? Mariano desvela su opinión en su fantástica novela La Tumba de Verne, que contiene todas las claves de las pinceladas que nos regaló durante su conferencia.

Millones de Gracias por hacernos «ver» lo invisible.

 

 

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