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Claudio Lozano, historiador, arqueólogo y profesor de la Universidad de Huelva que participó en su momento en el documental Finding Atlantis de National Geographic, es uno de los mayores expertos en arqueología submarina en España. Ha descubierto navíos que sucumbieron en la batalla de Trafalgar y ha excavado importantes yacimientos mayas. Charlamos con él sobre su apasionante vocación.

(Entrevista de mayo de 2011)

¿Cuándo comenzó su interés por la arqueología?

-Mi interés por la Arqueología surgió cuando tenía diez o doce años. Mi madre me llevó al médico y vi un cartel de unas Jornadas de Arqueología Subacuática, donde se veía a un buzo con un ánfora en las manos. Desde ese día tuve claro que eso era lo que yo quería hacer.

¿Entonces se trata de una carrera vocacional o cualquiera carente de inquietudes podría trabajar en este campo de trabajo?

-Tiene un gran componente vocacional, no tanto por el tipo de trabajo como por el modo de vida que te impone: inestabilidad laboral en España, escaso desarrollo institucional, esfuerzo físico y psíquico, etc. Si no le encuentras compensación a nivel intelectual y espiritual no merece la pena en absoluto, es solo pose.

En su etapa académica, ¿Se tomaba al pie de la letra la historia oficial o ponía en duda algunos datos asentados en la actualidad pero con poca base real?

-En mi etapa académica, que espero dure muchos años más, si algo he aprendido es que es igual de difícil responder grandes cuestiones que plantear grandes interrogantes. Hay que ser muy bueno para responder pero también hay que ser muy bueno para hacer grandes preguntas. La Historia, como todas las ciencias, está sometida a debate, a reformulaciones, y por eso es duro y difícil avanzar; hay que dudar, por supuesto, pero para poder plantearte dudas y cuestiones interesantes tienes que estudiar en profundidad los temas que tratas de cuestionar. Trabajo y más trabajo.

¿Quiénes son sus maestros, sus ejemplos a seguir, en el campo de la arqueología?

-Un día cogí un barco-taxi que me llevó desde el puerto de Hamilton a la Isla de St. George´s, en Bermuda. Se sentó a mi lado un señor mayor, muy blanco de piel y con un sombrerito de pesca. Comenzó a hablarme del mundial de fútbol, de las chicas que iban en el barco y de si me gustaba la isla o me aburría como una ostra. Animados por la conversación nos fuimos a tomar una cerveza y una copa de vino a un bar que se llama “Frog and Onion”. Esa tarde, ese señor me hizo entender con una sencilla explicación magistral, que físicos, matemáticos y arqueólogos nos movíamos gracias a una variable que formaba parte del arte, la filosofía y las religiones de todas las civilizaciones: el tiempo. El señor resultó ser Eduard Cecil Harris, director del Bermuda Maritime Museum, padre de la Arqueología moderna, y yo el becario recién llegado.

¿Claudio Lozano vive por y para su trabajo o entiende que a veces esnecesario dejar de «rebuscar en el pasado» y centrarse en el presente?

-Mi trabajo es tan simple y tan complejo como un sueño hecho realidad, pero vivo centrado en el presente y en absoluto pierdo la perspectiva del mundo en el que vivo: en los aportes de mi generación, en los errores, en las dudas, en las limitaciones y en los retos. Como dicen en mi pueblo: “cada pescaíto busca su malla”, cada generación ha de buscarse la vida y contribuir con sus aportes a que seamos más humanos y a luchar a favor de la vida. A mí me ha tocado este trabajo y quizá lo que más me gusta de centrarme en el presente sea ver a mis alumnos o a mi audiencia disfrutar, aprender y apasionarse con su propia inquietud intelectual. Los humanistas parece que estamos algo devaluados en una sociedad tan pragmática que opera con cuotas de eficiencia técnica y económica. Y no creo que todos estemos escondidos en bibliotecas o en laboratorios. Vivimos la situación.

Es buzo profesional y domina el campo de la arqueología submarina, ¿Le apasiona más que la terrestre?

-En la arqueología subacuática he encontrado mi lugar. Me apasiona más que la terrestre por muchas razones, pero la principal es el medio. La luz, el color, los sonidos y los retos técnicos son completamente diferentes.

¿Qué supone la búsqueda de yacimientos en el mar? ¿Es más costoso, complicado, trepidante, o todo lo contrario?

-¿Más costoso? No necesariamente. Eso es una mentira de los arqueólogos terrestres (risas). ¿Más complicado? Depende de las preguntas que te hagas. ¿Más trepidante? No necesariamente. ¿Todo lo contrario? No, si no eres claro con tus hipótesis, ponderado con tus planteamientos y quirúrgico con tu intervención, acabarás gastando más dinero, complicando la intervención y perdiendo el enfoque en el trabajo. Primero organizo el trabajo como un buzo profesional eficiente y luego aplico la visión técnica de un arqueólogo subacuático con las preguntas bien planteadas. Ese es el secreto.

¿Cree que el futuro de la arqueología está en el mar, pues aún está sin explotar, o bajo tierra aún se esconden muchos tesoros?

-No me gusta hablar de tesoros en materia de arqueología. El mar encierra aún muchos enigmas, mucha historia del hombre, de su tecnología, de su medio ambiente. El futuro de la arqueología creo que está en acercarse a la sociedad, invitando a la gente a plantearse dudas y a ofrecer respuestas.

¿Cree que una gran traba a la arqueología submarina es la falta de protección del patrimonio sumergido?

La Arqueología Subacuática se enfrenta a diversas trabas en España: la escasa presencia en las universidades, el entramado legislativo entre el estado central y las autonomías, el modelo de gestión aplicado en cada lugar y cada técnico, la industria del expolio subacuático internacional, etc. El panorama no es muy optimista, pero ese es el reto de mi generación. Si no hay un camino, lo crearemos.

De todos los países en los que ha excavado,¿Cuál le ha dado más alegrías?

-Guatemala. Encierra enigmas culturales de primera magnitud y bajo sus aguas marinas y continentales existe un magnífico patrimonio cultural.

Ha trabajado en yacimientos de la cultura Maya, ¿Pudo encontrar similitudes entre esta civilización y otras como la egipcia?

-Cuando trabajo en el mundo Maya, pues este año en septiembre abordamos un nuevo yacimiento en Guatemala, siempre me viene a la cabeza las culturas chamánicas asiáticas, como los Yakutos o Ewenkis por poner unos ejemplos, o los petroglifos de Gabriola Island en la Columbia Británica. No pienso en paralelismos basados en las grandes construcciones o en la geometría de sus formas; pienso más en migraciones, en cambios climáticos, en adaptaciones ambientales y en enfoques espirituales que configuran culturas. Nos unen las cosas básicas: el hambre, el frio, el amor y la duda. Eso es el cimiento. Luego vienen las pirámides.

¿Su gesta más importante ha sido quizá encontrar restos de batallas navales en costas españolas, como la de Trafalgar por ejemplo?

-El hallazgo del pecio de un navío de Trafalgar que se produjo de manera accidental, supuso personalmente un momento muy importante. Afirmó y determinó mi pasión por esta profesión. El hallazgo calló muchas bocas de incrédulos y desapasionados personajes y me dio momentos tan bonitos como cerrar el Congreso Internacional de Trafalgar dando mi ponencia en el mismo salón donde se firmó la constitución de “La Pepa” en 1812. Para mí fue especialmente emocionante y le tengo un especial cariño a ese Claudio que contra viento y marea sacó esa intervención arqueológica adelante. Con muy poco creo que se hizo mucho.

¿Empresas como “Ánfora”, de la que forma parte, demuestran que es rentable la arqueología y el cuidado del patrimonio?

-“Ánfora” esun proyecto empresarial que ha recibido varios galardones institucionales. La creamos en 2.001 y sigue activa y en muy buena forma. Es rentable la arqueología y cuidado del patrimonio, sin ninguna duda. Rentable social y económicamente. “Ánfora” y otras muchas empresas son buena prueba de ello. “Ánfora” fue pionera y actualmente afronta nuevos mercados y retos muy interesantes.

Con respecto al nuevo trabajo de National Geographic: Finding Atlantis,¿Cómo surge la idea de realizar eldocumental?

-Pues esa pregunta debería hacérsela a la propia productora. Nosotros nos incorporamos cuando el diseño del documental ya estaba terminado y propuesto. Nuestro trabajo fue acabar de afinar planteamientos y proponer nuestro punto de vista.

¿Cuándo comienza la creencia en que la Atlántida pueda encontrase en Doñana?

-Yo creo que ese mito ha estado en la literatura desde hace tiempo, pero también pienso que es desde Jorge Bonsor –arqueólogo de origen inglés que a finales del siglo XIX se instaló en Andalucía- cuando ese planteamiento retoma un fuerte interés.

De manera anterior a Finding Atlantis, ¿Existieron entonces investigaciones por parte de expertos e instituciones españolas?

-Desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas se estaba trabajando desde hacía unos años. Concretamente desde que el físico alemán Rainer Kühne publicara su teoría sobre los anillos concéntricos en las marismas de Doñana.

¿Y cómo es que entra usted a participar en el documental?

-Conocí al Doctor Richard Freund cuando comenzó a rodar en Doñana y compartimos impresiones, planteamientos y datos de proyectos previos que habíamos realizado desde la Universidad de Huelva.

¿Cuál es su labor en Finding Atlantis?

-Elaborar una cartografía subacuática de detalle en la desembocadura del Guadalquivir, identificar unas anomalías y realizar una serie de mediciones de afloramientos que había que determinar si eran humanos o geológicos.

-¿Cuáles son los principales indicios que hacen que este documental sitúe a la mítica Atlántida en Huelva?

-Indicios literarios, datos geológicos, morfo-sedimentarios y elementos culturales que han de ser reinterpretados. El documental plantea una hipótesis basándose en ese conjunto de elementos.

¿Cree que se han precipitado al llamar Atlántida a los restos o pruebas halladas?

-Creo que el documental plantea una hipótesis, que puede ser evidenciada o refutada. No creo que el documental cristalice ningún planteamiento que no pueda ser discutido. Muestra el proceso científico y lo envuelve para todos los públicos. No perdamos la perspectiva de que es un documental.

¿Por qué el yacimiento de Cancho Roano, en la provincia de Badajoz, es fundamental en “Finding Atlantis”?

-Porque el yacimiento de Cancho Roano es utilizado como prueba simbólica de la hipótesis de la civilización Atlante.

¿La estela funeraria encontrada enCancho Roano, ¿Es la única de su especie?

-La estela de Cancho Roano no es única en su especie. Los mismos símbolos se reproducen en otros lugares de Andalucía y en otras culturas, como por ejemplo la celta. Lo que aquí es novedoso es su combinación y su enfoque de estudio.

La estela es fundamental porque aparecen unos círculos concéntricos que la historia oficial identifica como un escudo pero que el documental plantea que pueda ser la representación de la Atlántida. ¿Se ha encontrado algún escudo tartésico con estos círculos concéntricos?

-No, no se ha encontrado nada de eso; o al menos yo no lo conozco.

Entonces, ¿Los círculos concéntricos que aparecen en la estela, más que un escudo, podrían ser como una rúbrica que señalara la ciudad de la que procedía el guerrero al que pertenece la estela?

Eso es una hipótesis que debe ser evaluada y combinada con sus contextos arqueológicos. Yo no ladescartaría, pero me parece una hipótesis muy elaborada para un elemento simbólico que se presta a interpretación.

¿Con respecto a Tartessos y Atlantes, podríamos estar hablando de la misma civilización?

-Ese planteamiento del documental es el que más críticas ha recibido y está recibiendo. Si todo el debate sirve para que nos aproximemos al mito y conozcamos más de la cultura tartésica, bienvenido sea. Cronológicamente es evidente que no,  pero el enfoque que se plantea en el documental, si bien es muy atrevido con el modelo académico establecido, habrá que probar que es equivocado o no. Me parece que lejos de cerrar el debate, lo abre con fuerza.

¿Con qué se queda usted de Finding Atlantis? ¿Apoya toda la hipótesis planteada?

-Me quedo con que los científicos andaluces no tenemos que sentirnos acomplejados. Trabajamos en proyectos multidisciplinares por todo el mundo y concientíficos de primera línea. Haya lo que haya en Doñana es patrimonio de todos y es nuestro deber afrontarlo. El mundo nos mira y es una oportunidad publicitaria para Doñana, Huelva y Andalucía. Salir en National Geographic y además levantando polémica. La hipótesis necesita convertir los indicios en pruebas para ser defendida sólidamente, aunque como planteamiento a la investigación me parece interesante, como prueba científica me parece que aún hay que trabajar más.

¿Cree que son justas las críticas que ha recibido el documental o que el trato por parte de la prensa ha sido incorrecto?

-Hay críticas que me han parecido fáciles, oportunistas y sobre todo muy mediocres. Otras me han parecido brillantes, constructivas y sabias. El documental está para eso, para que pensemos,debatamos y nos posicionemos. Para que dudemos, nos riamos o estimulemos nuestro conocimiento. Las principales noticias han partido de agencias y repiten lo mismo. Algunos columnistas y reporteros han pasado directamente a buscar peleas, robos, estafas y basura para rellenar sus páginas. Todo forma parte de este carnaval. Hay quienes me han preguntado con claridad y honestidad y han reproducido con fidelidad mis testimonios y otros que han reinterpretado lo que he hecho con mi trabajo a partir de algunas de mis declaraciones y han escrito lo que les ha venido bien a lo que tenían planteado de antemano. Afortunadamente ahora el que quiere conocer la verdad puede observar el prisma desde muchos ángulos, puede leer la prensa, los foros de internet, ver el documental, enviarme un correo electrónico o creer lo que le dice el noticiario de la radio o la televisión. El que quiere saber tiene medios y el que quiere que le formen una opinión, también.

Por último,¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

-Que me ayuda a ser mejor persona. Me hace crecer en muchos sentidos. Viajo, adquiero cultura… Y sobre todo: que me une al mar.

¿Si pudiese volver atrás, volvería a hacerse arqueólogo?

-Yo de toda la vida he querido ser astronauta.

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