Cuando era pequeña tenía una vieja caja de fresas en la que guardaba mis tesoros. Una piedra con forma de corazón. Un trozo de cuarzo. Un llavero de la Cruz de Caravaca. La figura de un cisne de metal. Y recortes, muchos recortes de revistas y periódicos. Con dificultad, porque por aquel entonces no existían las tijeras para zurdos, iba recortando todo aquello que me interesaba. Imaginaba que era una investigadora que reunía pruebas del caso que estaba a punto de resolver. Hace unos meses, cuando mi director, Diego González, me propuso hacer Escrito en el Aire, mi mente voló hacia aquella caja de fresas. Aquel sueño infantil se había hecho realidad. A lo largo de estas semanas he recorrido Extremadura investigando episodios oscuros de su historia. He sentido el dolor de las víctimas, en cada abrazo y en cada apretón de manos. Me he maravillado con las técnicas utilizadas por la Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía y los profesionales de los Institutos de Medicina Legal para despejar las incógnitas de casa caso. De la mano de psiquiatras y psicólogas me he adentrado en las áreas más incompresibles de la mente humana. Y gracias a todos los que han participado en el programa he podido crecer como profesional y como persona. Escrito en el Aire me ha dado mucho. Y lo mejor que me llevo es el equipo que me ha acompañado a lo largo de esta aventura. Toni Morcillo, Daniel Lucio, Zacarías de la Hera, Beatriz López, Ana Pecos, Esther Benítez, Rocío González, Rebeca Aparicio, Diego González, y todos los profesionales y actores que han trabajado en el programa. Sin ellos este proyecto no habría salido adelante. Porque yo solo soy una pieza de este puzzle, de este engranaje que solo funciona si todos vamos a una. Estoy muy agradecida, también, a Javier Peña y a todos los compañeros de Canal Extremadura por la confianza y por hacer posible que viviera este sueño que yo tenía desde la infancia. Tampoco quiero olvidarme de mi pareja, de mis padres, de mi hermano, de mi familia, de mis amigos y de todos los vecinos de mi pueblo, por su apoyo incondicional y su comprensión. Escrito en el Aire ha sido una estupenda escuela de periodismo y una inmejorable escuela de vida. Acaba de terminar su primera temporada. Y yo me quedo, emocionada, con una nueva caja de fresas llena de recortes. Y mirando ese esquema que ha guiado mis pasos a lo largo de estos días, impulsándome hacia nuevos horizontes y enseñándome que los muertos siempre hablan y que los vivos tenemos el deber de escuchar. Gracias por tanto.

Lourdes Gómez, Escrito en el Aire. Fotografía Antonio Morcillo.

Aquí podéis ver el Making off de Escrito en el Aire:

Y en este enlace podéis volver a ver todos los episodios del programa:

programas de Escrito en el Aire

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