Los restauradores de una talla del siglo XVIII localizada en una iglesia de Sotillo de la Ribera, en Burgos, han encontrado una cápsula del tiempo en el interior de la obra. Se trata de un Cristo que , en su interior, contenía información económica, religiosa, política y cultural de la época. Fue redactada en 1777 por el capellán de la catedral del Burgo de Osma, Joaquín Mínguez.

Los autores de la restauración encontraron esta cápsula del tiempo al quitar el paño de pureza del Cristo del siglo XVIII. Según se deduce del texto, escrito a mano, su creación se debe a un juego del autor de la talla y del capellán del Burgo de Osma, Joaquín Mínguez. La intención de ambos podría ser que se descubriera cientos de años después, como de hecho ha sucedido.

En el documento se citan eventos del pueblo, nombres de personalidades de la época así como los cultivos de la comarca, Igualmente, se habla de la existencia del Tribunal del Santo Oficio, diciendo que “Hay inquisición, por lo cual no se experimentan errores contra la iglesia de Dios”.

El documento original se ha enviado al archivo del Arzobispado de Burgos, pero se ha decidido guardar una copia del mismo en el interior de la talla de este Cristo, conocido como el “Cristo del Miserere” para que generaciones del futuro sean testigos de esa realidad descrita hace tantos años por Joaquín Mínguez y por el escultor de la pieza, Manuel Bal.

Fotografía facilitada por la Cofradía de la Semana Santa de Sotillo y Da Vinci Restauro del documento fechado en 1777 y firmado por el capellán de la catedral del Burgo de Osma, Joaquín Mínguez, descubierto en el interior de una talla del siglo XVIII localizada en una iglesia del municipio burgalés de Sotillo de la Ribera.

 

Otras cápsulas del tiempo

Recuerdo que en el verano de 2012 los medios de comunicación se hicieron eco de una curiosa noticia: en Otta, una ciudad noruega, se procedió a la apertura de un sobre lacrado durante cien años. Se trataba de un paquete que había sido conservado durante todo el convulso siglo XX por las autoridades de dicha localidad. Fue un antiguo alcalde de la ciudad, Johan Nygaard, quien el 26 de agosto de 1912 había cerrado el sobre alimentando el mito bajo la misteriosa inscripción que redactó en su parte superior: “No abrir hasta el año 2012”. Durante todo ese tiempo su petición se había mantenido intacta, pero tras cien años de secreto el pueblo noruego pudo descubrir el enigma que se ocultaba en su interior.

El momento de la apertura no sólo fue contemplado por los vecinos de Otta, también por los miles de curiosos que quisieron vivir el instante gracias a las imágenes que en directo emitió el periódico Verdens Gang a través de su web. Todos ellos pudieron ver al alcalde del municipio, Dag Erik Pryhn, encargado de abrir el sobre, y a los dos historiadores del museo Gudbransdal que con minucioso cuidado cortaron las centenarias cuerdas y el sello rojo que lacraba el legendario paquete. En su interior: un cuaderno gris con apuntes contables, una bufanda blanca que, por la leyenda que porta, parece ser un regalo del rey Haakon VII, invitaciones a fiestas, recortes, banderas y periódicos de 1914 y 1919.

El hecho de que contenga documentos posteriores a la supuesta fecha de su lacrado hace pensar que quizás sí hubo alguien que no respetó la inscripción de “no abrir hasta 2012”. Sea como fuere, por el análisis inicial que hicieron los expertos parece que el contenido del sobre tenía que ver con la batalla de Kringen y con la construcción de un monumento para conmemorar el episodio histórico. Además, la fecha en la que se debía abrir el sobre coincide con el cuarto centenario de esta contienda en la que el pueblo noruego luchó contra una invasión de escoceses.

Cápsula del tiempo de Otta

Sea esta la explicación del contenido o no, lo cierto es que objetos como este suponen un misterio sumamente apetecible para todos los buscadores de lo insólito. Se les suele denominar “cápsulas del tiempo” y su fin es conservar en soportes herméticos documentos o artilugios del presente para legarlos a las generaciones futuras. Este tipo de piezas han tenido presencia histórica en todas las épocas de la humanidad, ya que el Arca de la Alianza, por ejemplo, podría considerarse una de ellos. Podríamos hasta sugerir que su existencia se remonta hasta los albores de la civilización, y es que el texto más antiguo que se conserva, la epopeya sumeria de Gilgamesh, habla de una cápsula escondida donde se oculta la historia del protagonista. A pesar de antecedentes tan notorios, el término y la utilidad de estos objetos de popularizó en el siglo XX.

Viajando por el espacio

Existen muchas cápsulas del tiempo de las que jamás se tendrá noticia, o por lo menos habrá que esperar a que sean descubiertas, aunque sí que hay algunas muy famosas. Por ejemplo, ¡Hay cápsulas del tiempo vagando por el espacio! En las sondas espaciales gemelas voyager se insertaron discos de oro con información sobre la humanidad. En estos discos hay grabados saludos en diversos idiomas, música de distintas partes del mundo, sonidos de la Tierra y algunos datos sobre cómo localizar nuestro planeta.

Disco de oro inserto en las Voyager

Las voyager no son las únicas en viajar con documentos de este tipo. Las Pioneer X y XI contienen placas que explican su procedencia y la época histórica en la que fueron lanzadas y el satélite LAGEOS información sobre la configuración y situación de los continentes terrestres en las distintas épocas. Aunque más espectacular si cabe es el proyecto KEO ideado por el científico Jean-Marc Philippe: en el interior de un satélite que permanecerá en órbita durante unos 50.000 años se espera incluir información representativa sobre la humanidad.

El mensaje de KEO no va destinado a posibles civilizaciones extraterrestres, aunque desde luego si encontraran el satélite tendrían documentos muy útiles para conocer de cerca al ser humano. Pero lo que se espera con el proyecto es que cuando pasen 50.000 años desde su lanzamiento y haya girado infinidad de veces alrededor del planeta, entre otra vez en la atmósfera y caiga donde caiga pueda contarles a los habitantes del futuro la cultura, los conocimientos y el perfil del hombre del siglo XXI. Apoyado y avalado por la Agencia Espacial Europea y Naciones Unidas, esta cápsula del tiempo invita a que cada persona que quiera pueda escribir un mensaje para la futura humanidad -si es que existe-. No es problema que todos a la vez decidamos hacerlo ya que el satélite tiene suficiente capacidad para acoger los mensajes de todos los habitantes de la Tierra. Si usted es uno de los interesados en escribir su mensaje y todavía no se ha decidido puede enviar su carta a través de www.keo.org/es/pages/message.php .

Prototipo del satélite KEO

Es una iniciativa que incide en la igualdad de todas las culturas y condiciones sociales, y es que todos los seres del planeta disponen del mismo espacio –cuatro páginas- para que sus palabras se conviertan en semilla de futuro. Pero si ya de por sí es espectacular que se lleve a cabo un proyecto como este, más lo es el otro contenido de esta cápsula del tiempo: un diamante que contendrá una gota de sangre humana y muestras de aire, agua marina y suelo. Además, en una de las paredes de la piedra preciosa se grabará la secuencia humana del ADN.

Igualmente, también pretenden incluir un reloj astronómico y dvds de cristal que contengan tanto los mensajes como una biblioteca que muestre el conocimiento del ser humano actual en los diferentes campos. Como se desconoce si dentro de 50.000 años se sabrá qué es un dvd, también se incluyen instrucciones sobre cómo construir un lector que pueda descodificar el mensaje.

Se espera que el satélite sea puesto en órbita el año próximo, pues desde que se concibiera han sido varias las fechas manejadas. Estas postergaciones han retrasado la fecha de lanzamiento del proyecto y han llegado a poner en jaque su veracidad, por lo que habrá que esperar nuevas informaciones sobre el mismo. En la actualidad no se conoce una fecha definitiva para el lanzamiento de KEO, aunque se habla de 2018, teniendo una fecha límite de recogida de mensajes hasta finales de este año.

Otras cápsulas del tiempo en España

Después de hablar de una cápsula tan impresionante como esta parece que cualquier otra iniciativa de estas características se queda pequeña, pero lo cierto es que la importancia no sólo reside en la magnitud y espectacularidad: sobre todo en la chispa de curiosidad que despierta entre los descubridores. Esto ocurrió en España a finales del año 2009, cuando bajo una estatua de Miguel de Cervantes en Madrid se encontró una caja de plomo que contenía documentos y escritos del siglo XIX.

La idea del creador de la cápsula era que perdurara contra viento y marea, pues los documentos estaban impregnados de una especie de insecticida que repele el ataque y la proliferación de insectos. Entre el material encontrado en su interior destacan cuatro tomos de la obra cumbre de la literatura española: El Quijote, del año 1819, ejemplares de periódicos de la época como el Diario de Aviso de Madrid o la Gaceta de Madrid, que desde que fuera ideada por Juan José de Austria estuvo considerada prensa oficial de la Corona y en la actualidad pervive bajo el nombre de Boletín Oficial del Estado. La cápsula contenía además, entre otros documentos, obras editadas por la Imprenta Real, grabados de Isabel II y el Estatuto Real para las Cortes del Reino de 1834, la fecha en la que parece que fue enterrado este cofre del tesoro. Es indudable el valor histórico y documental que pueden aportar este tipo de documentos.

Cápsula del tiempo bajo la estatua de Cervantes, en Madrid

En este caso, la cápsula del tiempo fue enterrada y preservada a conciencia por la persona que lo ideó, pero en otras ocasiones aparecen legados que en un principio no habían sido dispuestos como tal, pero su tardanza en hallarlos los convierten en auténticos tesoros. Por ejemplo, hace unos años el periódico Huelva Información se hacía eco de un hallazgo que había impresionado al pueblo onubense de Lepe. Bajo una losa del coro de la iglesia de Santo Domingo el grupo musical Manguara, que estaba en el templo para amenizar una boda, había encontrado una nota manuscrita que decía: “Los rojos me persiguen, he escondido mi mejor tesoro cinco losas a la izquierda. Si muero espero caiga en buenas manos”.

Los hermanos que integran el conjunto musical decidieron comunicar la noticia al párroco de la Iglesia. Desde entonces, el Obispado se ocupa de demostrar la veracidad del documento y ubicar ese tesoro del que habla la nota, pues puede estar relacionado con las vicisitudes del pueblo en tiempos de guerra y los asaltos y robos a reliquias e imágenes religiosas durante este convulso periodo de nuestra historia.

Como ven, nunca se sabe dónde están ni cuándo pueden ser encontradas, pero son un aliciente para el que entierra e idea la cápsula y más aún para el que la encuentra. Hasta el mundo cinematográfico las ha tenido en ocasiones como protagonistas. Les recomiendo el film apocalíptico Señales del Futuro como prueba de ello.

En Extremadura también hay cápsulas del tiempo. Sin ir más lejos, en un pueblecito cercano a Miajadas, Puebla de Alcollarín, se enterró una hace pocos años. El acontecimiento estaba ligado a la creación de la primera ermita en este municipio de colonización, en honor al patrón del pueblo: San Juan Bautista. En una misa celebrada el día del Santo, el 24 de junio, los asistentes pudieron ver cómo sobre los cimientos del templo se sepultaba una cajita que contenía datos históricos sobre la localidad, los planos de la ermita y semillas de los frutos de la tierra del municipio, en representación del sustento básico de este enclave: la agricultura.

Quien escribe estas líneas asistió emocionada a aquel acto que ligaba su tierra con el misterio. Aunque no era la primera vez que tenía lo oportunidad de disfrutar de un evento de estas características. En un bosque de Riba de Saelices (Guadalajara) se enterró hace pocos años una caja que simbolizaba el recuerdo y el cariño de un puñado de soñadores en honor a su maestro. Ese bosque no es otro que el “Bosque Cebrián”, nacido del cariño de todos los seguidores de la Rosa de los Vientos hacia la voz que en la oscuridad les había guiado y enseñado a través de las ondas: Juan Antonio Cebrián. Tras su repentina y dolorosa marcha lo que comenzó siendo una recaudación entre los oyentes para el envío de flores a las sedes de Onda Cero en honor de su Gran Capitán, acabó convirtiéndose en un proyecto para la repoblación de una zona muy afectada por el incendio sufrido en el año 2005 en Guadalajara. Era el mejor homenaje que un hombre como Juan Antonio Cebrián, que tanto había luchado por la naturaleza y el ecologismo a través de secciones como Azul y Verde, por ejemplo, se merecía.

Cápsula del tiempo en el Bosque Cebrián

En ese lugar lleno de vida gracias a Cebri se depositó una caja destinada a las futuras generaciones. Una caja que intentara representar el espíritu rosaventero y lo que Juan Antonio Cebrián había significado para el humanismo y el periodismo de nuestra época. Una servidora tuvo la oportunidad de escribir una carta dedicada a Él para todos aquellos que la tengan entre sus manos dentro de mucho tiempo. Fue Jesús Callejo, pilar fundamental de La Rosa de los Vientos, quien me dio la oportunidad de participar en una iniciativa tan bonita.